ACOSO MORAL Y JERARQUÍA PSICÓPATA.

 

ACOSO MORAL Y JERARQUÍA PSICÓPATA.

Profesor M. Muñoz A.

USM-RBB – Concepción.

Chile

 

Claves: psiquiatría, psicópata, trabajo, empresa, características.

 

1.- Introducción.

                    A raíz de un comentario en una  importante página española dedicada a los problemas psico-sociológicos que sufren  los trabajadores, he decidido dar una explicación más o menos entendible, de lo que es un psicópata, en el ámbito de las relaciones laborales.

 

                  Es fácil entender que en muchas organizaciones, siempre existe una persona cuya conciencia interna no obedece a los marcos generales por donde se conducen  contactos, amistades y otras formas de interacción en el grupo social. En efecto, en todo grupo, las personas mantienen sus diferentes formas de ser, predeterminadas en  gran parte, por su formación, educación, autoestima, valores y otros conceptos necesarios para la buena marcha de la armonía grupal.

 

                Las dificultades con que cada persona se enfrenta  en el interior del grupo social, se encuentran comunicadas en forma directa con sus propios fantasmas, por no decir taras mentales, que todos traemos desde el seno materno y que en determinadas condiciones de estímulos gatillan  y potencian su inarmonía o incompatibilidad interna. Por ello es importante la psiquiatría laboral, dentro de lo que puede señalarse como una disciplina indispensable en las empresas modernas: La medicina Laboral.

 

               Vamos a intentar, entonces, plantear, lo que para mi entender es la conducta de la organización humana laboral chilena y sus fuertes presiones contra la estabilidad emocional de los trabajadores.

 

2.- BREVE MIRADA AL ENTORNO LABORAL.-

 

           Nuestro hermoso país, donde la mano del Hacedor derramó toda la belleza que no cupo en el resto del mundo, se caracteriza por tener una población genéticamente interrelacionada con la genética española europea, incluyendo en ella, la influencia vasca. Para entenderlo debemos capturar los antecedentes genéticos de nuestra nación comenzando por tener presente que al Cerro Huelén, centro de la capital de Chile, llegaron alrededor de  doscientos cincuenta soldados al mando de don Pedro de Valdivia a quien le acompañaba doña Inés de Suárez y un grupo, por decir lo menos, patibulario. Llegados que fueron los integrantes de la tropilla, no tardaron en hacerse de un número suficiente de sirvientas  nativas con las que prontamente procrearon la semilla de la nación. En periodos posteriores los nuevos españoles encontraron, para su goce y satisfacción, gente con una mayor influencia genética europea con las que en definitiva se formó la base de nuestra sociedad, dejando  fuera no muy pocas familias auténticamente españolas y en la nueva invasión una fuerte influencia vasca.

 

              La creencia mayoritaria y común estima que  la mescla se formó entre  España y Arauco. Ello no deja  de ser un mito, por cuanto los araucanos preferían morir prisioneros antes de colaborar con los invasores. De tal modo que si hubo  este tipo de linaje lo fue en número insignificante. Los araucanos nunca han estimado que los españoles e incluso, los chilenos, no sean otra cosa que invasores.

 

            Desgraciadamente la historia nos entrega también otros antecedentes. Los soldados que acompañaron a Valdivia no fueron  la mejor gente que llegó en la invasión. En su mayor parte fueron aventureros sedientos del oro prometido por Valdivia,, para incentivarlos a venir al sur de América, de donde los pueblos del norte solo sabían que existían guerreros feroces, los que dieron cuenta, incluso del gran Imperio Inca, limitando la penetración de éste, solo hasta la rivera norte del Río Maule. Truhanes de la peor ralea, asesinos sacados de los calabozos de Lima o del Cusco, maleantes y camorreros sin Dios ni Ley. Era gente recia.

 

          Son los primeros chilenos los que derivaron de esta mescla de sangre española y nativa.

 

3.- LA CULTURA DE PATRÓN DE FUNDO.- (terrateniente)

 

         Si bien es cierto los hacendados que florecieron bajo las leyes de esclavización de indios enviaron a sus hijos a estudiar al amparo de la corona en Madrid, no lo es menos que la ley de la costumbre imperó en las haciendas y en los campos. El Hacendado o patrón de fundo, era el amo y señor del lugar, del territorio bajo su influencia. Casaba y descasaba, trasladaba de un lugar a otro, quitaba y daba, a quienes  por felicidad o desgracia quedaban bajo sus dominios.

         Este hacer y deshacer a voluntad férrea de dueño y señor, formó el criterio del hacendado feudalista y señorón que dirigió el país hasta no hace muchos años. Concretamente hasta que algunos  arranques seudo industriales se asomaron en la economía chilena, de esto aún no pasa un siglo. Es decir, toda la influencia y educación cultural “del patrón de fundo”, sigue estando presente en nuestros ejecutivos, dirigentes y niveles gerenciales, en general. Patéticamente, se observa aún en el gerentillo de escritorio que administra una cuota de poder de alguna empresa o servicio, incluyendo la administración pública.

 

        Este espécimen a cargo de la gestión sigue en nuestro tiempo confundido entre los administradores y obviamente, es posible que en el plano de evolución genética haya incorporado, en muchos casos, las frustraciones ancestrales de quienes siendo nativos cambiaron su rumbo por servidores y esclavos de los invasores. O siendo de sangre europea terminaron sirviendo a otro español más rico y poderoso. Entonces, resulta casi natural entender que la tercera parte de los trabajadores chilenos hoy sufra la plaga del coso moral en el trabajo, sea verticalmente,  por sus superiores o, sea horizontalmente, por sus propios pares.

 

        Ha resultado difícil para la capa gerencial chilena aceptar la jerarquía como “motor de Gestión”, o sea, del método necesario e indispensable para optimizar recursos, tanto desde el punto de vista material, como del de los RR.HH, mejor dicho, Gestión en Protección de Personas y Recursos.

 

      En el ámbito público esto se estima como un verdadero desastre, desde que los cargos en que residen las decisiones, han sido  ocupados por personas que generalmente no cumplen requisitos o condiciones de carácter técnico, sino, se encuentran allí por vicios de la política. Es fácil ver como un director Regional de registro Civil e Identificación, puede mañana estar, por cuestiones de orden político, dirigiendo la Dirección Regional de Deportes o la Dirección Regional de la Vivienda. Asumiendo, que ello sea posible por la información polifuncional del individuo, queda más que claro que no se trata de una persona que haya asumido una vocación en un área determinada. Pero, eso es lo que ocurre en todo el plano nacional.

 

         En el orden de los privados la situación no es menor. Los cargos se  reparten por estrategias familiares, compromisos de cofradías, nexos económicos, razones de estrategia, etc. La excelencia raramente es reconocida.

 

          En este orden del desorden practicado por  nuestra sociedad, aparecen, más de lo que se piensa, el individuo con características psicopáticas, que al contrario de los que se cree, no es aparentemente un monstruo desalmado, dado que por regla general es una persona de un alto grado de magnetismo social, admirado y hasta querido.

 

4.- EL PSICOPATA.-

a.- Definición.-

                Psicopatía quiere decir o significa “enfermedad de la mente”. “Mente enferma”. La personalidad psicopática es un refugio de traumas, normalmente provocados en su infancia, que lo lleva a vengarse con la sociedad de todo aquello que le ocurrió en una etapa de dolorosa indefensión.

Maltrato, abusos, violaciones, rechazos, frustraciones, son parte de la larga lista de causas, que en la mente fantasiosa del psicópata, se vuelven motivaciones encauzadas hacia lo religioso, lo moral, familiar, sexual o social.

             Se trata de una persona enferma según el patrón de lo que se estima como buen comportamiento por la sociedad. El psicópata tiene necesidades diversas, distintas y para el no juega el texto de una realidad social y moral prefijada, pues, eso lo ahoga, prefiere dictar sus propias reglas, modos, fórmulas y códigos de actuación, pero, es suficientemente  inteligente para ocultar su psicopatía, la que se revela bajo ciertas condiciones. Ello es lo que los hace potencialmente peligrosos.

 b.- ¿Qué hace de perverso un psicópata?

             Bien, en la reciente historia chilena, quienes estuvieron detenidos y fueron torturados por la dictadura, recuerdan cual era una de las formas de actuar de lo psicópatas. En primer lugar, el psicópata debe quitar al ser humano, a la persona humana sus características esenciales, sus atributos de dignidad y respeto, su carácter de ser otro par con los mismos derechos del psicópata. Necesariamente recurre a la descalificación, como la de  “humanoide”, que es igual a decir que no se trata de un ser humano.

         El psicópata atribuye al hombre del arte conocimientos y destrezas superiores, por ello debe destruir dichas destrezas a fin de rebajarlo y poder tratarlo como una cosa, un ente. Así se vio la destrucción a culatazos de las manos de Víctor Jara, antes de su asesinato.

         En general, el psicópata ataca la esencia del ser humano para destruirlo, primero como persona, luego como un ser vivo que ya no es ni persona, ni nada semejante. Por ello, el psicópata no sufre remordimiento alguno por la fórmula sencilla manejada desde la jerarquía. “A, es un traidor, es malo, no sirve a la empresa, a la patria, no es como nosotros”. En consecuencia “A no es un igual, es un antipatriota, no es ser humano, es anti empresa”. Conclusión, “ A no debe seguir aquí, debe desaparecer, debe irse”. Así de simple.


              Algunos doctores de la psiquiatría señalan que: “El psicópata es el manipulador por excelencia, gracias a su inteligencia y astucia, consigue enredar a los demás. Para el psicópata lo lógico es la consecución de sus fines. Saben la diferencia entre el bien y el mal, conocen las normas y las leyes, pero simplemente no les importa lo más mínimo. Como no les importan el dolor o el sufrimiento que sus acciones pueden causar en los demás, lo único que es relevante es qué van a sacar ellos de sus acciones. Sin arrepentimientos, ni sentimientos de culpa posteriores, sin miedo ni ansiedad... un perfecto depredador.”

         Ello no es nuevo en el ámbito de la praxis común.

         Conocemos a personas que aún a sabiendas que son altamente despreciadas por sus actitudes perversas en contra de otros, nos saludan con una hermosa sonrisa en los labios y nos tratan como si fuéramos”very important person”. La razón de ello es que carecen de emociones e internamente reflejan un estado invariable porque no les afecta lo que de ellos pueda imaginar otra persona. En este aspecto presenta conductas audaces y sin emotividad, de hecho nunca se encuentran deprimidos o ansiosos, pero bajo esa apariencia construyen y arman el puzzle de la violencia contra quien amablemente saludan.

               Es necesario examinar la conducta anterior de estas personas. Si lo hacemos aún con escasa minuciosidad, encontraremos que en su historia hay traiciones, ataques malévolos y alevosos, “malos comentarios y acciones de indisposición” para quienes sufren su ataque feroz. Invención de hechos que relatan convincentemente, sin demostrar mala intención o desprecio. La Jefa psicópata, es una mujer atormentada, de vida sexual de muy baja calidad, con sufrimientos por violencia intrafamiliar o fuertes traiciones por infidelidad. A veces, muy alejada de la compañía masculina. Olvidada sentimentalmente o aferrada a dogmas sexuales enfermizos.


c.- Lista de acciones psicopáticas de Clekley.-

He aquí la lista de Clekley, investigador psiquiatra, sobre las características de los psicópatas. Recomienda este investigador, que si nos toca convivir con una persona como esta, nos olvidemos de nuestros generosos intentos por ayudarla ya que saldremos lastimados impajaritablemente.

1.-   Un encanto superficial considerable y una inteligencia promedio o por encima de la media.
2. La ausencia de ilusiones y otros signos de pensamiento irracional
3. La ausencia de ansiedad u otros síntomas “neuróticos”. Une equilibrio considerable, tranquilidad, y facilidad de palabra.
4. La inconstancia. Desatiende sus obligaciones sin sentido alguno de responsabilidad, en asuntos de pequeña o de gran envergadura
5. La falsedad y la falta de sinceridad.
6. Un comportamiento antisocial que es inadecuadamente motivado y mal planeado, pareciendo provenir de una impulsividad inexplicable.
8. Un mal juicio y problemas para aprender de las experiencias.
9. Un egocentrismo patológico. Un auto-centrismo total y la incapacidad de amar realmente y de formar lazos.
10. Una carencia generalizada de emociones profundas y duraderas.
11. La falta de real perspicacia, la incapacidad de verse a sí mismo como otros lo hacen.
12. La ingratitud hacia cualquier consideración especial, de bondad o de confianza.
13. Una conducta fantástica y objetable, después de beber y a veces aún cuando no esté bebiendo (vulgaridad, ordinariez, cambios rápidos de ánimo, bromas).
14. Ningún historial de verdaderos intentos de suicidio.
15. Una vida sexual impersonal, trivial y mal integrada.
16. El fracaso en tener un plan de vida y en vivir de una manera ordenada, a menos que promueva la auto-derrota.


              Muchos psicópatas suelen aparentar vidas completamente diversas a las que llevan adelante en el plano familiar, laboral o social. Su aparente felicidad conyugal esconde verdaderos traumas sociales para familias completas, hijos desorientados con problemas de drogadicción, alcohol y violencia, e evidentemente, con problemas de psicopatía.,

 

5.- EL PSICÓPATA EN LA EMPRESA.-

 

           La empresa que ha tenido la desgracia de integrar un psicópata en su planta, se encuentra en serias dificultades. No porque vaya a bajar súbitamente la producción, o vaya a explosar algún artefacto dañino. No. Peor aún, porque no sabe que fuerzas negativas se están formando en su seno, que a la larga destruirá paulatinamente todo el sistema de relaciones humanas, causando grandes desgracias y finalmente, terminando con la armonía e interacción benéfica a los propósitos productivos.

 

           El psicópata es un manipulador que pondrá en juego toda su astucia enfermiza para lograr las desavenencias que pretende. Lograr los despidos que crea necesario, apabullar y denigrar a los elementos de mejor nivel que generalmente son todos sus pares. El psicópata logrará que el malestar suba a los estratos superiores de la empresa o de la dirección del Servicio produciendo cada cierto tiempo verdaderos sismos de cuyo epicentro él siempre aparece muy lejos.


            Para realizar un parangón, el psicópata actúa dentro de la empresa respecto a sus dirigidos o a sus superiores del mismo modo que el violador y asesino, colabora en la búsqueda del criminal. He ahí su goce máximo, pues, demuestra su superioridad y su impunidad frente a todos los males que desata.

           Para desgracia, los Servicios públicos y la Empresas tienen en sus niveles superiores un gran número de psicópatas, cuya presencia, para la salud del entorno laboral debe ser detectada, denunciada y sancionada.

          No se trata de un juego, sino, de la Vida e Integridad Psíquica y Física de seres humanos, que llegan a sus labores con el deseo de crear bienes y servicios para la comunidad, y con el fin de obtener ingresos suficientes para mantener su familia. Estas personas nos merecen el mayor respeto lo que nos obliga a estar atentos, para que las acciones de los enfermos mentales que a veces dirigen las tareas no impacten negativamente la salud de los trabajadores y sus familias.

           Tal es el problema, que los investigadores de la psiquiatría moderna calculan, que en cada cien personas normales, acecha un psicópata. Una proporción que debe ser tomada en cuenta para la salud de los trabajadores y la Paz Social.


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