CULPA O DOLO EN LOS ACCIDENTES DEL TRABAJO.

CULPA O DOLO EN LOS ACCIDENTES DEL TRABAJO.

 

No es fácil para quienes no están formados en una profesión  relacionada con la teoría de la ley, comprender la diferencia entre las acciones realizadas con “culpa” y las  realizados con “dolo”. Aumenta esta dificultad la circunstancia que en materia de Accidentes del Trabajo encontramos varias expresiones que por su similitud producen confusión.

         En efecto, quienes nos hemos preocupado de  investigar las causas de los accidentes nos encontramos en la Ley con  acepciones como “Negligencia Inexcusable”; “Acciones u  omisiones temerarias”. Por otra parte el artículo 5 de la Ley 16.744, que define legalmente “accidente del trabajo” termina en su inciso final señalando que no son accidentes del trabajo las lesiones cometidas “intencionalmente” por el trabajador.

Bien, dolo se encuentra definido en el art. 44 del Código Civil, que en su inciso final preceptúa: “El dolo consiste en la intención positiva de  inferir injuria a la persona o propiedad de otro”.

         Por su parte el concepto legal de “culpa”  no se encuentra definido en forma tan precisa, pero, el derecho sustantivo se refiere en términos generales como un descuido. La misma disposición señala: Culpa grave, negligencia grave, culpa lata, es la que consiste en no manejar los negocios ajenos con aquel cuidado que aun las personas negligentes y de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios. Esta culpa en materias civiles
equivale al dolo.
     Culpa leve, descuido leve, descuido ligero, es la falta de aquella diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios. Culpa o descuido, sin otra calificación, significa culpa o descuido leve. Esta especie de culpa se opone a la diligencia o cuidado ordinario o mediano.
     El que debe administrar un negocio como un buen padre de familia es responsable de esta especie de culpa.
     Culpa o descuido levísimo es la falta de aquella esmerada diligencia que un hombre juicioso emplea en la administración de sus negocios importantes. Esta especie de culpa se opone a la suma diligencia o cuidado.


         La Jurisprudencia de los Tribunales Superiores del país ha entendido mayoritariamente que el empresario, respecto de la obligación de cuidado establecida en el art. 184 del Código del Trabajo, responde de “culpa levísima”, es decir, la menor omisión, el más pequeño descuido en la producción del accidente lo hace responsables criminal y civilmente. Entonces, debemos entender que la Obligación de Cuidado que el empleador o empresario tiene respecto de la Vida y la integridad física y psíquica de sus trabajadores es extrema, pues, se ha dicho que la sola existencia del accidente implica que no ha cumplido con dicha obligación contractual y legal, es decir, proteger a los trabajadores a su cargo.

         Como se observa en cualquiera de sus grados la culpa siempre se asocia a negligencia, descuido, poca prudencia. En el ilícito laboral, accidente del trabajo, imputado a un empleador y determinada su culpabilidad por culpa, acarrea en éste consecuencias diversas, pero, todas graves. En lo criminal, la lesión incapacitante produce como consecuencia el “cuasidelito”, sea cuasidelito de homicidio, cuando el resultado es muerte,  o el cuasidelito de lesiones cuando el resultado es lesiones.

         Desde la óptica de la reparación del Daño causado, provoca la responsabilidad civil para los efectos de reparar dicho daño o perjuicio.

         Hay una tercera responsabilidad, laboral o administrativa, pues, las lesiones graves y fatales obligan al empresario a paralizar la empresa, al menos en el lugar donde el accidente del trabajo ocurrió; además, sufre o puede sufrir por esta razón un aumento de la cotización adicional establecida y reglamentada en el D.S. 67, multas, pagos ordenados por la justicia civil y otros, que provocan serias frustraciones en la gestión empresarial.

 

         Si la lesión ocurre por “dolo”, lo que no es frecuente, al menos no conozco caso alguno al respecto, entonces hablamos de “delito”. Delito de homicidio en caso del resultado muerte o delito de lesiones, en caso del resultado lesión. De este hecho también nacen las responsabilidades criminales por delito y, las responsabilidades civiles reparatorios de los daños y perjuicios.

         De lo dicho anteriormente surje la diferencia  entre la lesión provocada por “culpa”, es decir, negligencia, impericia, temeridad, falta de cuidado o expresiones similares y las lesiones provocadas intencionalmente, pues, en este caso el trabajador que se autoinfiere daño está actuando con dolo, y en este caso no estamos frente a un accidente del trabajo, por cuanto el propio art. 5 de la Ley 16.744 lo expresa.

 

           Esta situación ha sido tratada en forma muy severa para el trabajador. En efecto, se ha sancionado, en esta materia, la “negligencia inexcusable” o “temeridad inexcusable”. La disposición analizada señala:

“Exceptúense los accidentes debidos a fuerza mayor extraña que no tenga relación alguna con el trabajo y los producidos intencionalmente por la víctima.”

        Debemos reiterar que, a nuestro juicio, tal afirmación es errada, pues, la negligencia o la temeridad inexcusable, son claramente formas de culpa, dentro de la dualidad conceptual de elementos de atribución subjetivos.      El “dolo”, siendo un elemento subjetivo no puede vincularse a la culpa, por que su naturaleza, como bien es sabido, es absolutamente distinta. Uno, es distracción, falta de cuidado, negligencia en el actuar, lo otro es, intencionalidad, mala fe, deseo interno de dañar, en este caso, de auto inferirse daño.

         No es lo mismo la falta de profesionalismo del trabajador, que la intención de auto inferirse lesiones o suicidarse.

         En materia del Contrato de Trabajo debe siempre  atenderse al vínculo de subordinación y dependencia del trabajador, lo que implica que sus acciones son dirigidas, ordenadas, requeridas, controladas, fiscalizadas por el empleador o sus agentes. De lo que deriva, que más que negligencia laboral o falta de profesionalismo del trabajador, lo que hay es una debilidad en Cultura Preventiva y en Gestión en Prevención de Riesgos, asuntos estos que son de responsabilidad de la empresa. 

        En este evento no podría imputarse a “negligencia inexcusable” la muerte del trabajador por caída de altura, debido al no uso o mal uso, del arnés de seguridad. Así,  estamos más de acuerdo con el artículo 184, del Código del Trabajo, que expresa el “deber de cuidado” del empleador sobre sus trabajadores.

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          La hermenéutica del derecho laboral es absolutamente comprometida con el Principio In dubio Pro Operario, de tal modo, que menos aún, podría sostenerse que hay una eximente de responsabilidad empresarial originada en esta circunstancia, pues, implicaría introducir en beneficio a quien tiene la obligación de cuidado, una forma de excusa no establecida en la Ley, y confundir “negligencia inexcusable” con intencionalidad, conceptos muy extraños entre si.

       Por otra parte, de acogerse esa doctrina debiera, como resultado de ello, eliminarse el concepto de accidente del trabajo establecido en el art. 5 de la Ley 16.744, pues, siempre y en todo caso, la última acción, antes de producirse el evento, será de cuenta del trabajador, pero, de ningún modo se podría deducir que por ser de este modo, la “negligencia inexcusable” o las “acciones temerarias”, eliminan la responsabilidad de quien lo dirige y controla en cada una de sus acciones laborales, es decir, el empleador.



         Cuando se habla de  “negligencia” del trabajador, generalmente se le atribuye, erróneamente iniciativa laboral. Se dice, por ejemplo que el trabajador actuó por su propia cuenta sin que nadie le autorizada a realizar alguna acción productiva en beneficio de su empleador. A nuestro entender ello es una muy mala defensa de la Empresa, pues, se olvida en primer lugar que el trabajador es “dependiente y subordinado” por ello se presume que todo lo que haga en la empresa es porque su superior se lo ha ordenado Más aún, ha debido dirigirlo, fiscalizarlo y, en su caso, sancionarlo. La ”subordinación y dependencia” es manifestación de la disciplina laboral.

        Aunque el tema que nos preocupa sea confuso, los expertos en SSO., no pueden entrar a confundir al momento de su investigación las lesiones que se originan en negligencia o temeridad del trabajador, con las que se provoca directamente, desde que unas y otras son de diversa naturalesa en el plano de la culpabilidad, una es con intención y la otra no. Una sentencia nos aclara este panorama:

Corte de Apelaciones de San Miguel

13 de Enero de 2010

        Los antecedentes y las pruebas allegadas a la causa, llevan a estos sentenciadores de alzada, a discrepar de la señora juez a quo y a descartar, la imprudencia de la víctima del daño como causa concurrente del mismo y, en consecuencia, la exención o atenuación de la responsabilidad de quien desplegó la conducta negligente, principal o determinante. Lo anterior por cuanto como se señala en el fallo que se revisa el accidente ocurrió al no otorgar la seguridad suficiente y eficiente al actor para desarrollar su trabajo sin riesgos, sin que se acreditara por el empleador la existencia de señalética orientada a prevenir accidentes en la máquina impresora, faltándole incluso la cubierta o tapa que corresponde al motor la que de existir habría impedido que el actor pudiera introducir su mano e incluso el gancho artesanal que utilizaban para manipular la impresora, de lo que se desprende que hay una relación de causa a efecto entre la infracción del deber de seguridad que debe otorgar el empleador y el accidente con resultado de daño que sufrió el actor.-

Del mismo modo, resulta poco razonable jurídicamente esta imputación al trabajador, pues, aceptar que los trabajadores hacen las cosas por su cuenta, implica que en esa empresa los niveles de Gestión Autoridad y Disciplina, no funcionan o funcionan mal y esta circunstancia, es lo que se conoce como “culpa de la organización”, por el mal funcionamiento de ésa.

        Entre estos conceptos se cuela otro que se refiere al caso fortuito o la fuerza mayor. Con mucha frecuencia se dispara apresuradamente diciento la causa de esto es fuerza mayor o, también, caso fortuito.  El artículo 5° de la Ley, se refiere a que no son accidentes del trabajo las lesiones producidas por  fuerza mayor extraña a las labores. Reza la disposición:

 

Exceptúanse los accidentes debidos a fuerza mayor extraña que no tenga relación alguna con el trabajo”

 

        Ello, nos lleva a dilucidar que entiende el legislador por fuerza mayor, y para ello debemos recurrir a la ley sustantiva que define la institución.

Código Civil, “Art. 45. Se llama fuerza mayor o caso fortuito el imprevisto a que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc.”

        La doctrina ha separado los conceptos destinando la fuerza mayor a los eventos relacionados con factores telúricos o climáticos imprevistos.

        Claramente se aplica el concepto clásico de la culpa, pues, obviamente si se trata de causas externas que el empleador no pudo prever, no parece justo imputarle el resultado dañoso. Sin embargo, hoy debe manejarse el término con mucho cuidado, pues, salvo los terremotos, cuya fecha no se conoce anticipadamente, pero, sí el hecho de su posibilidad, deja un margen muy pequeño a lo que se puede o no prever.


        Un ejemplo, es el del industrial que instala su empresa cerca del mar o cerca de un río, el que produce anegamiento y daños personales a los trabajadores. ¿Hasta que punto ello no era ello previsible?

        Hoy, con el conocimiento de las variables climáticas y de las elevadas mareas de los océanos, a veces, por causas que ocurren a miles de kilómetros de distancia, y cuyo comportamiento es manejado estadísticamente,  habrá que examinar el caso concreto con sus circunstancias, para decidir correctamente.

Para no  hacer tan larga la exposición brevemente diremos que en lo que respecta a la Negligencia Inexcusable, en esta misma página ya nos hemos referido a ello. Pero, si requiere un comentario lo señalado en el artículo 160 Nº 5, del código sustantivo laboral, que se refiere a la causal de caducidad del contrato cuando el trabajador ha incurrido en la causal del art. 160 Nº 5: Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:



5. Actos, omisiones o imprudencias temerarias que afecten a la seguridad o al funcionamiento del establecimiento, a la seguridad o a la actividad de los trabajadores, o a la salud de éstos.

         Estas imprudencias temerarias son de carácter culposas y, en consecuencia, dan origen a responsabilidad civil y criminal contra el trabajador, pues, si hay daño a personas el trabajador se constituye en autor de “cuasidelito”.

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Comentarios

excelente para quienes necesitan de estas normativas y leyes las cusles actuan con fuerza de ley.

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